La gente
atestada en los andenes
la gente que hace filas
largas filas
en los supermercados
en los bancos
y en los paraderos
espera.
Unos esperan llegar a su destino
otros esperan que los atiendan
y todos, en general, esperan
la materialización de un propósito.
Pero yo no espero nada.
Estoy sentado en una silla un poco incómoda
frente a un escritorio de madera
frente a un computador inamigable
y frente a un celular cuya lista de llamadas recibidas
haría presumir una suerte de abandono.
Yo no espero ni siquiera
que alguien venga y me mire
y me diga de una vez por todas
lo que alguna vez esperé oir.
16 de marzo de 2011
26 de febrero de 2011
¿Estás?
Hecho
Vivencia
Recuerdo
Presencia
Solo
Y contigo
más bien con tu nombre
mantengo un diálogo sin voz
Una lápida
ha sustituido a tus manos y trato, sin fruto
de aferrarme a la piedra que ahora son
Te pregunto
y las respuestas son el ronquido de los árboles
y un ruido de ciudad en sordina.
Reconstruyo el tiempo
Me contaron que exactamente después
de tu último respiro se escuchó un portazo
y ese florero que odiabas
cayó abruptamente al suelo, pero no se quebró
tal vez no querías quebrarlo
Me contaron más cosas
que has dado ayuda
que te han visto;
cosas que redundan en la vieja idea
de que los muertos no nos abandonan
porque francamente
no se puede
soportar
una cadena de ausencias.
Vivencia
Recuerdo
Presencia
Solo
Y contigo
más bien con tu nombre
mantengo un diálogo sin voz
Una lápida
ha sustituido a tus manos y trato, sin fruto
de aferrarme a la piedra que ahora son
Te pregunto
y las respuestas son el ronquido de los árboles
y un ruido de ciudad en sordina.
Reconstruyo el tiempo
Me contaron que exactamente después
de tu último respiro se escuchó un portazo
y ese florero que odiabas
cayó abruptamente al suelo, pero no se quebró
tal vez no querías quebrarlo
Me contaron más cosas
que has dado ayuda
que te han visto;
cosas que redundan en la vieja idea
de que los muertos no nos abandonan
porque francamente
no se puede
soportar
una cadena de ausencias.
13 de septiembre de 2010
Concierto para violín y orquesta, 2º mov., P. Tchaikovsky.
Me absorben los clarinetes iniciales:
hablan en acordes patéticos
tristemente hermosos
como si la orquesta sonriera a través de su lamento
una sonrisa que no es alegría
tampoco llanto
la antesala, quizás, del llanto
o simplemente
la ambigua mueca de la frustración.
hablan en acordes patéticos
tristemente hermosos
como si la orquesta sonriera a través de su lamento
una sonrisa que no es alegría
tampoco llanto
la antesala, quizás, del llanto
o simplemente
la ambigua mueca de la frustración.
23 de julio de 2010
Hasta las entrañas
Que la sangre suba y tape las arterias infinitas
una gran ofrenda alzada irremediablemente al cielo
y a los suelos barridos por nuestros pensamientos.
Nada habrá que decir entonces
porque lo dado será únicamente una inmensa noche
y un enorme arabesco de constelaciones luminosas
metálicas
sonoras.
Porque en definitiva
seremos todos mudos
sordos
ciegos
y tú y yo mutilados hasta las entrañas
de las más intangibles ideas
De modo que ya no existirá
necesidad de decir ni definir:
las palabras se habrán quebrado
y la sangre se habrá diseminado
por el contorno definitivo de la vida.
Es así.
El aire y el sol que sorbemos
las canciones guardadas en la profundidad de los recuerdos
la ecuación indescifrable de las emociones
y todas las luces y todas las horas
todo grito y toda lágrima
habrán ya dejado de tener lugar
en los ojos de uno que están, digamos
cubiertos
por su propio invierno;
rodeados
de su propio infierno.
una gran ofrenda alzada irremediablemente al cielo
y a los suelos barridos por nuestros pensamientos.
Nada habrá que decir entonces
porque lo dado será únicamente una inmensa noche
y un enorme arabesco de constelaciones luminosas
metálicas
sonoras.
Porque en definitiva
seremos todos mudos
sordos
ciegos
y tú y yo mutilados hasta las entrañas
de las más intangibles ideas
De modo que ya no existirá
necesidad de decir ni definir:
las palabras se habrán quebrado
y la sangre se habrá diseminado
por el contorno definitivo de la vida.
Es así.
El aire y el sol que sorbemos
las canciones guardadas en la profundidad de los recuerdos
la ecuación indescifrable de las emociones
y todas las luces y todas las horas
todo grito y toda lágrima
habrán ya dejado de tener lugar
en los ojos de uno que están, digamos
cubiertos
por su propio invierno;
rodeados
de su propio infierno.
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