Que la sangre suba y tape las arterias infinitas
una gran ofrenda alzada irremediablemente al cielo
y a los suelos barridos por nuestros pensamientos.
Nada habrá que decir entonces
porque lo dado será únicamente una inmensa noche
y un enorme arabesco de constelaciones luminosas
metálicas
sonoras.
Porque en definitiva
seremos todos mudos
sordos
ciegos
y tú y yo mutilados hasta las entrañas
de las más intangibles ideas
De modo que ya no existirá
necesidad de decir ni definir:
las palabras se habrán quebrado
y la sangre se habrá diseminado
por el contorno definitivo de la vida.
Es así.
El aire y el sol que sorbemos
las canciones guardadas en la profundidad de los recuerdos
la ecuación indescifrable de las emociones
y todas las luces y todas las horas
todo grito y toda lágrima
habrán ya dejado de tener lugar
en los ojos de uno que están, digamos
cubiertos
por su propio invierno;
rodeados
de su propio infierno.
23 de julio de 2010
22 de mayo de 2010
Hipocresía
No me gusta la pulcritud y asepsia gélida de los baños modernos
Un minimalismo entendido a base de lo albo de los glaciares
a base de una sobriedad que no es exquisita
sino sequía absoluta de originalidad.
Un minimalismo entendido a base de lo albo de los glaciares
a base de una sobriedad que no es exquisita
sino sequía absoluta de originalidad.
25 de abril de 2010
Trini
Todas las noches hay que entrar a la perra. Mi mamá autoriza que duerma en la cocina.
Todas las noches salgo al patio y el procedimiento es el mismo. Abro la puerta, no enciendo la luz porque me da lata y en consecuencia ingreso en una oscuridad casi total rodeada de olivos que a medianoche son siluetas negras, en una escena similar al Imperio de la Luz, de Magritte. Llevo a la cocina sus pocillos de agua y comida y salgo nuevamente a buscar su cama fabricada para animales humanizados.
En ese momento, y en la más absoluta soledad, se apodera de mí un miedo terrible y sin explicación. Cada vez que me dirijo a su casita y me agacho y enfrento su puerta para sacar la cama, pienso que adentro hay otro animal, un perro o un gran felino, esperando a que yo ingrese mi mano para aplicar sobre ella una mordida dolorosa, punzante y primitiva, consumando así una malévola y gruñida emboscada.
Después me levanto, me devuelvo a la casa, la mía esta vez, cierro la puerta, arrojo la cama de la perra al suelo y me voy a mi pieza pensando en las estupideces que soy capaz de imaginar.
20 de abril de 2010
Hay un olor espantoso en la pieza
y una sábana rota en tu piel
hay una idea cubierta de polvo
y lágrimas lloradas. Yo entré
y una sábana rota en tu piel
hay una idea cubierta de polvo
y lágrimas lloradas. Yo entré
a sacar mis cosas encerradas
a encerrar demonios, cicatrices, a encerrar
a encerrar demonios, cicatrices, a encerrar
la manera definitiva de salvarme
A veces pienso que mis ojos me mienten
me dicen que el mar es más vasto
y que la tierra está desnuda
me dicen que el mar es más vasto
y que la tierra está desnuda
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